Mientras Eramos Pecadores
Mientras haya vida, hay esperanza
9/17/20253 min read
Algunas preguntas populares que trascenden tiempos y fronteras geográficas están relacionadas con el destino de la humanidad. ¿Qué traerá el futuro? ¿Existe una posible solución a los problemas de la vida? ¿Habrá paz en la tierra? ¿Existe un mundo mejor? ¿Cómo puede el hombre alcanzar la salvación y llegar a disfrutar de un cielo nuevo y una tierra nueva? Las respuestas a las preguntas anteriores se han conservado cuidadosamente en los registros bíblicos a traves de la historia. El plan de salvación para la raza humana después de la caída de Ada y Eva fue presentado a la pareja en Génesis 3:14 “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella; él te herirá en la cabeza y tú le herirás en el calcañar.
El sacrificio del cordero en el Antiguo Testamento era el acto en que Dios reconciliaba al pecador y ofrecía expiación por los pecados. Estaba disponible para cada israelita. También justificaba al pecador por fe en el cordero el cual representaba al hijo de Dios, Jesucristo, quien salva al mundo del pecado. Juan 3:15 señala con sus palabras la conversación entre Jesús y Nicodemo, un erudito de la época, “Para que todo aquel que en él cree, no perezca, mas tenga vida eterna.” Esta promesa es tan válida hoy como lo fue para Nicodemo en aquel entonces. Así como el pecador en el Antiguo Testamento mataba al cordero inocente que representaba a Jesús, el pecador también experimentaba la vergüenza por sus pecados al igual que la gracia del perdón ofrecida por Jesus tanto ayer como hoy.
Romanos 5:8 dice: “Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Romanos 5:8, NVI).
La historia del Israel moderno espiritual sigue vigente para nosotros hoy. Estamos seguros de que el sacrificio del cordero, Jesucristo, es para que lo aceptemos por la fe y obtengamo salvación que solo viene de Dios a través de su hijo, Jesucristo. La Biblia da evidencia en el Antiguo y Nuevo Testamento de la misión y el propósito de la primera venida de Jesús. El mensaje de salvación fue confirmado cuando el ángel dijo: “He aquí, la virgen concebirá en su vientre y dará a luz un hijo. Y llamarán su nombre Emmanuel, que traducido es Dios con nosotros (Mateo 1:23, MKJV). Dios está con nosotros, el nombre de Jesús define la presencia de Dios. Su nombre aseguró que Dios habitará en nosotros si aceptemos a Jesucristo. El cumplimiento del cordero sacrificial del El Antiguo Testamento estaba llegando al presente, estaba confirmando las promesas de salvación a la humanidad, y el ángel le aseguró a José cuál era el propósito de la venida de Jesucristo: “Y ella dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS; porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).
Los hijos de Israel tenían total claridad sobre las ceremonias y rituales que señalaban a Jesús. Ningún otro pueblo pudo experimentar de primera mano la poderosa misericordia de Dios que los salvó en muchas instancias. Desde la primera noche de la Pascua en Egipto hasta la conquista final de Canaán. Sin embargo, los israelitas no entendieron el propósito principal Dios quien los había elegido como sacerdotes y representantes de Dios en esta tierra. La venida de Jesús fue para confirmar el gran plan de salvación a todo aquel que creyera en Él. Juan el Bautista presentó a Jesús como “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
Han pasado siglos y, sin embargo, el riezgo que muchos pierdan este importante mensaje es evidente. Si bien se puede prometer la salvación sin ningún compromiso con Dios o por medio de otras interpretaciones de la verdad, la realidad es que mientras todavía somos pecadores, podemos recibir la gracia redentora y el perdón de Dios. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14:6). Lleguemos a Dios por el único camino, Jesucristo, mientras aún haya tiempo. “Y todas estas cosas les sucedieron como ejemplos, y está escrito para nuestra advertencia sobre quienes han llegado los fines del mundo”. (1 Corintios 10:11, NVI)
