En Espiritu y en Verdad

El tema central de un encuentro inesperado

David Nino, Ed.D

9/17/20253 min read

a bird sitting on top of a cement structure
a bird sitting on top of a cement structure

El capítulo 4 del libro de Juan relata una de las historias más inspiradoras de Jesús: su esfuerzo incansable por salvar un alma perdida. Durante mis estudios de maestría en música, me vi en la necesidad de buscar temas bíblicos que inspiraran la composición de una cantata sacra. Era la oportunidad perfecta para testificar ante mis profesores y compañeros en una universidad pública. Fue así como, una tarde en la biblioteca, el encuentro entre Jesús y la mujer samaritana inundó mi mente. Tomé una Biblia y comencé a leer con detenimiento esta hermosa historia, profundizando más tarde con los escritos de Elena G. de White. Me conmovió profundamente el clímax del relato, cuando ella dice: “Sé que ha de venir el Mesías... cuando él venga nos declarará todas las cosas”, y Jesús le responde: “Yo soy, el que habla contigo”.

¡Qué momento tan sublime! Aquella mujer descubrió que el Mesías, anhelado por siglos, estaba allí mismo, sentado junto al pozo, hablando exclusivamente con ella.

El Propósito detrás del Cansancio

Aunque el relato menciona que Jesús se sentó a descansar en el pozo de Jacob, su llegada a Samaria tenía un propósito divino: rescatar un alma y traerla de vuelta al redil. La conversación inicia con un gesto sencillo pero rompedor: Jesús le pide agua. Ella se asombra de que un judío se dirija a una samaritana, y así comienza un diálogo que ha trascendido los siglos.

Jesús introduce la metáfora del agua de vida: “Si conocieras el don de Dios... tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”. Ante la duda de la mujer sobre si él era mayor que su padre Jacob, Jesús eleva la promesa: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”.

Hasta ese punto, Jesús la conducía suavemente hacia el arrepentimiento. Sin embargo, la revelación se vuelve confrontadora cuando le pide que llame a su marido. Al quedar al descubierto sus secretos más íntimos, Jesús le demuestra que solo Dios conoce el corazón, y lo hace con un único fin: la redención.

La Distracción de la Adoración

Al verse expuesta, la mujer intenta magistralmente desviar la conversación hacia un debate teológico: el lugar correcto de la adoración. Jesús, sin ignorar su inquietud pero manteniendo su objetivo de salvación, le responde:

“La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre... los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Mucho se ha debatido sobre este pasaje. Algunos eruditos musicales lo usan para argumentar que los instrumentos o los estilos son irrelevantes. Sin embargo, el punto central de Jesús no era la técnica litúrgica, sino la transformación del ser. Jesús hablaba de sí mismo; Él era el Cordero que pronto sería sacrificado, haciendo innecesarios los rituales antiguos. La salvación venía de los judíos porque el Salvador mismo era judío.

No cambies el tema

El Padre busca adoradores que se acerquen con el espíritu correcto y fundamentados en la verdad que emana de Cristo (Juan 14:6). Mi anhelo es que no cometamos el mismo error que la mujer samaritana al inicio: no cambies el tema. A veces, cuando Jesús llama a nuestro corazón para rescatarnos del orgullo o de las luchas vanas, intentamos desviar la conversación hacia debates externos o formalismos. Si sientes que Jesús te está buscando, no te escondas tras argumentos secundarios. La verdadera conversión no se trata de instrumentos, estilos o lugares; se trata de entregarle el corazón. Jesús fue al pozo por ella, y hoy viene a tu encuentro. No cambies el tema; déjalo entrar.