Decisiones para la vida

La música

9/17/20252 min read

Hand moving a black pawn over fallen chess pieces.
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Cada persona es libre de decidir cómo emplear sus talentos. Sin embargo, surgen interrogantes fundamentales sobre el propósito detrás de su uso. Una preocupación creciente es la mezcla de elementos musicales seculares con melodías y letras sacras, una práctica extendida en diversas denominaciones cristianas. El número de congregaciones que adoptan el estilo de la música cristiana contemporánea es cada vez mayor, y la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) no es ajena a este debate, existiendo en ella diversas líneas de pensamiento.

Como iglesia comprometida con el mensaje de la segunda venida de Jesús, nuestra misión es llevar luz al mundo. Por ello, es vital que esta misión se refleje en cada interacción con la hermandad. Resulta inquietante que la discusión sobre los estilos e instrumentos en el servicio de adoración se perpetúe sin llegar a un consenso espiritual.

El contraste entre lo sagrado y lo común

Mientras vivamos en este mundo, los cristianos recibiremos una influencia externa constante. Esta influencia puede ser suprimida, mitigada o fomentada según la música que escuchamos e interpretamos en la iglesia. La Biblia es nuestro mejor punto de referencia: cuando menciona la música en contextos de adoración o celebración, no hace referencia a estilos paganos o "mundanos" (como ritmos populares seculares).

Un ejemplo poderoso se encuentra en Levítico, durante la inauguración del Santuario terrenal, el lugar diseñado por Dios para habitar con Su pueblo. El relato bíblico destaca que, cuando la nube de Su presencia descendió, reinó un silencio absoluto. La solemnidad era tal que nadie se atrevió a emitir sonido alguno, evidenciando que la presencia de Dios demanda un respeto que trasciende cualquier espectáculo.

La guía de la Verdad

El contraste entre lo sagrado y lo profano también se observa en la experiencia de Elías en el monte Carmelo, comparando el estrépito de los profetas de Baal con la manifestación de Dios. Aunque han pasado milenios, la Escritura sigue siendo nuestra guía: “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Ante temas controvertidos, Jesús nos prometió al Consolador: “Él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13-15). En nuestra época, la única salvaguardia real contra el engaño es la guía del Espíritu Santo. Como músico y cristiano, reconozco lo difícil que es abordar este tema; a menudo predominan argumentos cargados de resentimiento o discordia, lo cual nos aleja del ideal de estar unidos bajo la Palabra.

Sabiduría de lo alto

Santiago 3 nos advierte sobre el uso de nuestras palabras y nos recuerda que de una misma fuente no puede brotar agua dulce y amarga. El versículo 17 describe la meta que debemos alcanzar: "Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía."

Mi conclusión y anhelo es que, como hijos de Dios, permitamos que la Biblia y el Espíritu Santo nos otorguen sabiduría. Más allá de mi postura personal contra la mezcla de lo secular y lo sacro, me preocupa que adoptemos posiciones radicales basadas en criterios propios en lugar de acudir a la Fuente de sabiduría. Que nuestro ejemplo e instrucción sigan siempre a Jesús, quien prometió guiarnos a toda la verdad.